Historia

El primer bar de pintxos de la historia, ¡todavía sigue en activo!

Aunque no sea fácil demostrar históricamente cuál fue el primer bar que empezó a vender pintxos (o banderillas como se llamaban entonces) en San Sebastián, consultando varias fuentes, parece que ese honor le corresponde al bar La Espiga. Ubicado en el centro de la capital guipuzcoana, más concretamente en la calle San Marcial, a un paso de la playa de La Concha, estamos ante un bar que todavía existe, y lo que es más excepcional, en manos de la misma familia que lo abrió el 17 de noviembre de 1928: la familia Castro. De aquella primera época se conservan los carteles de la fachada que rezan Gran Bar La Espiga.

Son tres generaciones de esta familia las que han regentado este concurrido local, que en estos más de 90 años de historia, ha vivido dos reformas importantes: la primera en los años 70, y la segunda en 2008. De esa última gran reforma llama la atención las baldosas utilizadas para el piso del bar, que son las mismas con las que se embaldosan las calles donostiarras: porque un bar, no deja de ser la prolongación de la calle para todos aquellos donostiarras que practican el ritual de ir de pintxos.

Para ver un campo de trigo hay que desplazarse muchos kilómetros desde San Sebastián, pero este bar fue bautizado con el nombre de La Espiga, porque el local que ocupó en aquel ya lejano 1928, anteriormente había sido un almacén de trigo. Por aquella época, San Sebastián se encontraba en pleno auge turístico, viviendo su propia Belle Epoque, y al encontrarse el bar tan cerca de la playa, el pintxo fue el reclamo con el cual seducir a los muchos veraneantes que pasaban por delante del local. El nombre de banderilla (nuestro actual pintxo) se le dio porque era un trozo de comida ensartado con un palillo sobre una rodaja de pan: ¿Os suena?

 

La primera responsable de esos pintxos de La Espiga que han pasado a la historia, fue Luisa San Martín, abuela de los actuales propietarios, que abrió el bar junto a su marido, Jesús Castro. Luisa había aprendido el oficio de su madre Simona, que trabajaba en un bar de comidas llamado El Nido. Luisa creó pintxos que 90 años después todavía se pueden degustar en La Espiga: la Chorrera, la Milanesa, los Fritos, la Ensaladilla rusa…

En los años 60 fue su hijo, José Mari Castro, quien tomó las riendas del negocio, junto a su esposa, Garbiñe Berganzos. Garbiñe incorporó nuevas propuestas a la oferta de La Espiga, tales como las cazuelitas de Morros o de Albóndigas, que también se han convertido en clásicos de este bar.

La tercera generación, que regenta actualmente La Espiga, está conformada por Jesús, Txema, Luma y Koro, hijos de José Mari y Garbiñe. Esta generación, de la mano de Koro, ha aportado nuevos pintxos a la barra de La Espiga, es el caso de la Ropa Vieja de atún, o el Crujiente de langostino, por citar algunos.

Si leyendo todo esto, ya habéis empezado a salivar, os emplazamos a que os paséis por La Espiga, disfrutéis de su decoración 100% donostiarra, pero especialmente de su propuesta gastronómica: fiel a sus orígenes, pero aportando y creciendo generación tras generación. Dos de sus clásicos han sido seleccionados por nuestros chefs con estrella Michelin en nuestra lista Pintxos: la Chorrera y la Delicia.

La Espiga
San Martzial Kalea 48
20006 – Donostia – San Sebastián
Tel: (+34) 943 42 14 23
Email: info@laespigabar.com

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